Han pasado semanas de recogimiento y meditación, tiempos en los que no hay hambre, no hay ganas de salir y hay mucho cansancio. Cansancio quizás de cranear tanto las cosas que pasan a medida que uno vive la aventura que es la vida.
Uno piensa que crece viviendo y experimentando, recorriendo, mirando gente nueva, adoptando nuevas costumbres, viendo cómo quienes te rodean se meten en mundos extraños y no conocidos, aventurándose en ciertos peligros o cosas prohibidas. Y es cierto .. Pero lo que pocos se han dado cuenta, por lo menos de la gente que me rodea a mí, es que meditando, observando como se caen los demás, viendo como se hacen dependientes de imbecilidades sin sentido, pensando en como actuar frente a tal o cual situación también se aprende y mucho.
Se aprende porque uno ve cómo se dan de bruces en el cemento, se aprende porque se atestigua la angustia y los gritos desesperados de ayuda que ni siquiera ellos se dan cuenta que profieren al mundo. Se aprende porque uno no observa a cualquiera, observa a los que se quiere y esto lleva a tener que ponerse en el lugar del otro, de madurar y encontrar en la mente algo que decir o algo que hacer para poder prestar algo de ayuda.
Se aprende porque te vas dando cuenta de que no es necesario probar todo, hacer de todo para crecer. No necesito ser anoréxica o bulímica 2 o 3 meses para darme cuenta que tengo que comer, no necesito tomar alcohol hasta borrar lo que hago en las noches para pasarlo bien, para tener amigos o para llamar la atención. No necesito volarme para reírme un rato, para filosofar de la vida. No necesito tomarme un éxtasis para sentir adrenalina. No necesito balear a alguien para darme cuenta que ser un asesino no es lo que quiero en la vida. No hablo de posturas extremistas que pretendan una vida sin emociones, sin experiencias .. pretendo dar cuenta de que el equilibrio también puede ser una forma de vida, no es necesario ser excesivo, todo moderadamente también te hace sentirte bien, pasarlo bien, meditar un poco.
Que falta de amor a nosotros mismos, cuánto odio hay que tenerse para degradarse de esa forma, para dar PENA a todos los que te rodean .. porque eso pasa, dan pena, producen una lástima inmensa.
Cuando ves a alguien X así en un carrete te da lástima, lo comentas como el pobre imbécil que se arruina la vida y además, le arruina la noche a los amigos. Pero cuando es alguien que quieres, es la peor sensación porque lamentablemente nada de lo que le digas o hagas lo va a hacer entrar en razón por el poco amor propio. Y cuando ya no es sólo en los carretes, es peor aún.
Yo he aprendido caleta y no soy una persona de excesos, he visto de todo y he tratado de ayudar y de pelear porque la gente que quiero no caiga en esas bajezas, pero ya me rendí y ahora no queda más que salir de ahí, de desaparecer y dejar de torturarme a mí misma viendo como gente que estimo se destruye a si misma.
Ánimo a quienes se cagan de a poco la vida, ánimo a quienes van a leer esto y se van a enojar o van a estar en desacuerdo o se van a sentir identificados de mala manera y no lo van a admitir nunca, ánimo a quienes como yo tienen que presenciar la muerte lenta y silenciosa de los seres queridos.
Quiérete a ti mismo, quiere a los demás, disfruta como la gente normal, aprende sin tener que meterte en las patas de los caballos .. porque cuando se te rompe la cara en el cemento, no hay pastilla que calme el dolor
MarleyBlass
a veces creo que mi imaginación vuela tal punto que convierte la literatura en alucinaciones metafísicas
lunes, 22 de octubre de 2012
domingo, 23 de septiembre de 2012
Me colabora con el final?
Iban caminando por las calles de los barrios altos con pancartas y carteles, gritaban contra ella, protestaban por su existencia. Era una marcha dura y potente, enfocada en destruir a una sola persona. Él salió corriendo y abrazó a la líder. La acompañó, tratando de calmar su euforia protestante. Llegaron a una casa. Lejos, al otro lado de la ciudad. De quién era la casa? La líder no lo sabía y nunca lo iba a saber. En la casa estaban solos, se abrazaron, rieron. La líder subió la escalera y lo esperó ansiosa. Él subió, la abrazó y rió. Un beso eterno. El mejor beso de sus vidas. Por ahora ...
Invitados. Invitados en la casa, de quién era la casa? Ambos parecían anfitriones, pero no era su casa! Sus planes a solas tendrían que esperar. Había llegado familia. Familia de ella? Familia de él? A pesar de la interrupción eran felices. Estaban impacientes por volver a estar solos, pero felices.
Las horas se hacían eternas. No necesitaban la compañía de nadie más que de ellos mismos y querían que ellos, los invitados, se fueran rápido de su lugar.
Al fin a solas. Se encuentran de nuevo. Se acercan de nuevo. Abrazos. Miradas. Besos. Sentimientos. No existe mayor felicidad que aquella que se produce al tacto entre ellos. No existe amor más grande. No existe el mundo cuando están juntos. No existe ruido, problema, puerta, ventana que los separe y distraiga.
-
No hay desenlace, no quiero continuar la historia porque creo que me da demasiado miedo dar un final, feliz o trágico a mis creaciones. Lo dejo a su imaginación y criterio, si quiere y puede, me escribe y me cuenta que final le pone a la historia. Qué pasa con ellos?
Invitados. Invitados en la casa, de quién era la casa? Ambos parecían anfitriones, pero no era su casa! Sus planes a solas tendrían que esperar. Había llegado familia. Familia de ella? Familia de él? A pesar de la interrupción eran felices. Estaban impacientes por volver a estar solos, pero felices.
Las horas se hacían eternas. No necesitaban la compañía de nadie más que de ellos mismos y querían que ellos, los invitados, se fueran rápido de su lugar.
Al fin a solas. Se encuentran de nuevo. Se acercan de nuevo. Abrazos. Miradas. Besos. Sentimientos. No existe mayor felicidad que aquella que se produce al tacto entre ellos. No existe amor más grande. No existe el mundo cuando están juntos. No existe ruido, problema, puerta, ventana que los separe y distraiga.
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No hay desenlace, no quiero continuar la historia porque creo que me da demasiado miedo dar un final, feliz o trágico a mis creaciones. Lo dejo a su imaginación y criterio, si quiere y puede, me escribe y me cuenta que final le pone a la historia. Qué pasa con ellos?
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Ser o no ser, quieres que sea o que no sea?
Recuerdo aquellos días en los que aparentemente nada importaba más que lo que pensaran los demás fueran o no fueran amigos o seres queridos.
Recuerdo aquella época en la que reprimía lo que sentía, escondía lo que me gustaba e intentaba ser alguien que no soy para poder encajar con la gente de mi edad.
Recuerdo cuán difícil era, cuánto me costaba, cuánto quería gritarle al mundo que se jodiera un rato y que no podía ser que todos tenían que estar bajo los mismos estándares, bajo las mismas reglas, pensando lo mismo, actuando igual.
Creo que de los minutos más felices que puede tener una persona es aquel en el que uno se acepta a si mismo. Porque claro, es fácil echarle la culpa al resto por llevarte a hacer cosas que quizás no te gustan, pero si uno se quisiera lo suficiente, si uno aceptara al 100% lo que es en esencia, nada te frenaría. Nada podría detenerte, nada podría manejar tu psiquis. Retomando, te aceptas tu a ti mismo y la vida se hace más sencilla, más fácil y llevadera y la gente que te rodea empieza a tener una concepción distinta de lo que eres.
La autenticidad es el regalo más grande que nos podemos hacer a nosotros mismos y a los que nos rodean. El ser fiel a nuestra esencia, a nuestros gustos, a nuestros disgustos es lo que nos lleva a consolidarnos como personas íntegras. No importan los demás. No importa lo que piensen, lo que comenten, lo que hagan, lo que te digan. No importa si no comparten tus gustos, aquellos que son realmente tus amigos van a saber aceptar y querer todo lo que tu quieras, van a saber entender que las diferencias del grado que sean hacen más enriquecedora la relación y la amistad.
Hay que vivir el día a día sin ser mentirosos, sin mentirle al mundo, sin mentirnos a nosotros mismos. Siendo lo que somos es como llegaremos más lejos en la vida. Más lejos, sobre todo, porque así nada malo nos puede tocar. Se tu mismo, quiere lo que eres, ríete de tus errores y siéntete pleno con tus habilidades. Sólo así se puede empezar a querer al de al lado. Sólo así se puede empezar a disfrutar realmente de la vida. Así se dejan los rollos, las peleas idiotas, las malas vibras aparte.
Vengo de un lugar dónde todos están hechos con el mismo molde (o eso parece hasta que algunos demuestran lo contrario). Dónde todos piensan igual, se visten igual, hablan igual, escuchan lo mismo, quieren y odian las mismas cosas. De a poco he visto cómo la gente que me rodeaba se ha empezado a querer a si misma y ha empezado a ser auténtica. De a poco todo se hace más llevadero porque nadie piensa nada de la otra persona, sólo se les respeta y se les estima por lo que quieren y lo que son. Creo que nadie debería ser lo que no es, no hay derecho a que te repriman y menos a la auto-represión.
Estamos hechos para algo, tenemos una misión en este mundo. Una misión que jamás se va a poder cumplir si no se quiere esencialmente lo que uno es.
Quiérete a ti mismo, quiere a los demás. Haz la diferencia, cambia y acepta el cambio de los demás.
Recuerdo aquella época en la que reprimía lo que sentía, escondía lo que me gustaba e intentaba ser alguien que no soy para poder encajar con la gente de mi edad.
Recuerdo cuán difícil era, cuánto me costaba, cuánto quería gritarle al mundo que se jodiera un rato y que no podía ser que todos tenían que estar bajo los mismos estándares, bajo las mismas reglas, pensando lo mismo, actuando igual.
Creo que de los minutos más felices que puede tener una persona es aquel en el que uno se acepta a si mismo. Porque claro, es fácil echarle la culpa al resto por llevarte a hacer cosas que quizás no te gustan, pero si uno se quisiera lo suficiente, si uno aceptara al 100% lo que es en esencia, nada te frenaría. Nada podría detenerte, nada podría manejar tu psiquis. Retomando, te aceptas tu a ti mismo y la vida se hace más sencilla, más fácil y llevadera y la gente que te rodea empieza a tener una concepción distinta de lo que eres.
La autenticidad es el regalo más grande que nos podemos hacer a nosotros mismos y a los que nos rodean. El ser fiel a nuestra esencia, a nuestros gustos, a nuestros disgustos es lo que nos lleva a consolidarnos como personas íntegras. No importan los demás. No importa lo que piensen, lo que comenten, lo que hagan, lo que te digan. No importa si no comparten tus gustos, aquellos que son realmente tus amigos van a saber aceptar y querer todo lo que tu quieras, van a saber entender que las diferencias del grado que sean hacen más enriquecedora la relación y la amistad.
Hay que vivir el día a día sin ser mentirosos, sin mentirle al mundo, sin mentirnos a nosotros mismos. Siendo lo que somos es como llegaremos más lejos en la vida. Más lejos, sobre todo, porque así nada malo nos puede tocar. Se tu mismo, quiere lo que eres, ríete de tus errores y siéntete pleno con tus habilidades. Sólo así se puede empezar a querer al de al lado. Sólo así se puede empezar a disfrutar realmente de la vida. Así se dejan los rollos, las peleas idiotas, las malas vibras aparte.
Vengo de un lugar dónde todos están hechos con el mismo molde (o eso parece hasta que algunos demuestran lo contrario). Dónde todos piensan igual, se visten igual, hablan igual, escuchan lo mismo, quieren y odian las mismas cosas. De a poco he visto cómo la gente que me rodeaba se ha empezado a querer a si misma y ha empezado a ser auténtica. De a poco todo se hace más llevadero porque nadie piensa nada de la otra persona, sólo se les respeta y se les estima por lo que quieren y lo que son. Creo que nadie debería ser lo que no es, no hay derecho a que te repriman y menos a la auto-represión.
Estamos hechos para algo, tenemos una misión en este mundo. Una misión que jamás se va a poder cumplir si no se quiere esencialmente lo que uno es.
Quiérete a ti mismo, quiere a los demás. Haz la diferencia, cambia y acepta el cambio de los demás.
martes, 4 de septiembre de 2012
Operación a corazón abierto
Olvidar es casi tan difícil como superar una operación a corazón abierto y lo que ésta conlleva.
Vas al doctor, te dicen que algo anda mal, agendas una fecha, te preparas nerviosamente para el día, llegas al hospital, te ingresas, te llevan a pre-operatorio y te marcan, te llevan al quirófano, te duermen y despiertas. Despiertas con la garganta seca por la intubación, desorientado por la anestesia. Te duermes de nuevo, bendita inconsciencia indolora. Despiertas en una pieza, sigues sin ubicarte bien y en ese lapso en que la anestesia comienza a abandonarte y la enfermera llega con más morfina, duele. DUELE. Te arde, te sientes ajeno a ti, te dan ganas de gritar, de abrirte el pecho y tomar el corazón con las manos para ver si se calma el dolor. Y toma meses, quizás años, volver a sentirte tal como lo hacías antes de la intervención.
Algo así es olvidar, claramente no tiene preparación alguna. Muchas veces es algo repentino que se debe hacer aún que no se quiera. Desorientación, dolor, angustia. Pero debe hacerse.
La vida pasa, las cosas cambian, las personas cambian, los intereses se modifican. Aquello que pensaste que era para toda la vida .. mal, te equivocaste una vez más.
Si hay algo que nunca se va a aprender en la vida es a olvidar. Cada olvido va a ser distinto al otro, como las operaciones. Puedes estar enfermo y necesitar muchas, pero nunca te vas a acostumbrar, nunca va a ser un proceso relajante y agradable. Siempre hay dolor.
Y así es como tiene que ser. La vida es el regalo más grande que tenemos, es lo más valioso, pero tiene momentos oscuros y dolorosos. Nada es perfecto. Nadie es perfecto. Muchas veces vamos a ser olvidados y muchas veces nos va a tocar olvidar.
That's just the way it goes ...
Vas al doctor, te dicen que algo anda mal, agendas una fecha, te preparas nerviosamente para el día, llegas al hospital, te ingresas, te llevan a pre-operatorio y te marcan, te llevan al quirófano, te duermen y despiertas. Despiertas con la garganta seca por la intubación, desorientado por la anestesia. Te duermes de nuevo, bendita inconsciencia indolora. Despiertas en una pieza, sigues sin ubicarte bien y en ese lapso en que la anestesia comienza a abandonarte y la enfermera llega con más morfina, duele. DUELE. Te arde, te sientes ajeno a ti, te dan ganas de gritar, de abrirte el pecho y tomar el corazón con las manos para ver si se calma el dolor. Y toma meses, quizás años, volver a sentirte tal como lo hacías antes de la intervención.
Algo así es olvidar, claramente no tiene preparación alguna. Muchas veces es algo repentino que se debe hacer aún que no se quiera. Desorientación, dolor, angustia. Pero debe hacerse.
La vida pasa, las cosas cambian, las personas cambian, los intereses se modifican. Aquello que pensaste que era para toda la vida .. mal, te equivocaste una vez más.
Si hay algo que nunca se va a aprender en la vida es a olvidar. Cada olvido va a ser distinto al otro, como las operaciones. Puedes estar enfermo y necesitar muchas, pero nunca te vas a acostumbrar, nunca va a ser un proceso relajante y agradable. Siempre hay dolor.
Y así es como tiene que ser. La vida es el regalo más grande que tenemos, es lo más valioso, pero tiene momentos oscuros y dolorosos. Nada es perfecto. Nadie es perfecto. Muchas veces vamos a ser olvidados y muchas veces nos va a tocar olvidar.
That's just the way it goes ...
martes, 28 de agosto de 2012
A aquellos que leen a esta aprendiz ...
VEINTEAVA ENTRADA, dedicada a cada persona que se ha dado el tiempo de leer aunque sea un par de líneas de este blog, mi blog.
De a poco he ido sabiendo gente que lee cada publicación que tiene este blog. Me llegan comentarios, felicitaciones, críticas constructivas, incluso agradecimientos. Siempre están aquellos que me comentan públicamente, que re-publican mis entradas, que me mandan un inbox contándome qué les pasó cuando leyeron alguna historia. Pero me he dado cuenta que hay "lectores anónimos", gente que en la vida me hubiese imaginado que se diera el tiempo de leer el blog de una amiga (o ni siquiera eso), simple aprendiz de la escritura. Gente que en algún minuto, que para mí ha sido preciso, me ha dicho "leí tu blog, me gusta caleta".
De a poco he ido sabiendo gente que lee cada publicación que tiene este blog. Me llegan comentarios, felicitaciones, críticas constructivas, incluso agradecimientos. Siempre están aquellos que me comentan públicamente, que re-publican mis entradas, que me mandan un inbox contándome qué les pasó cuando leyeron alguna historia. Pero me he dado cuenta que hay "lectores anónimos", gente que en la vida me hubiese imaginado que se diera el tiempo de leer el blog de una amiga (o ni siquiera eso), simple aprendiz de la escritura. Gente que en algún minuto, que para mí ha sido preciso, me ha dicho "leí tu blog, me gusta caleta".
A nada es comparable el sentimiento que siento cuando sé que "me siguen", es un sentimiento de plenitud tan grande, es como si cada entrada, por estúpida que fuera, ha sido publicada por algo o para alguien que no sé ni quien es. Todo empieza a tener una razón de ser, por extraña que sea.
Agradezco infinitamente a quienes me hacen sentir que este blog tiene un fin, que vale la pena seguir construyendo de a poco la página, a quienes les gusta como escribo, a quienes me han hecho alguna crítica, a quienes lloraron, a quienes rieron, a quienes pudieron reflexionar, a quienes les cargó lo que puse, pero esa lectura dio pie a alguna discusión o profundización en un tema.
Gracias por leerme, hacen que todo tenga sentido. Gracias por apoyarme, me hacen simplemente feliz y plena. Gracias por apoyarme en cada paso que doy en este arte, el arte de mi vida. Gracias por estar, por padecer conmigo, por reír conmigo, por darme ánimos, por no decir nada y sólo sentir con lo que escribo. Gracias a aquel que ahora está leyendo esto y que no me va a decir nada, gracias a aquel que me va a comentar algo en unas horas más.
Escribo por mí, es mi terapia, mi descargo, una entretención.
Escribo por ustedes, para traspasar lo poco que sé, para recibir sus buenas vibras, que de verdad las recibo, para que se sientan identificados o me encuentren una idiota y se rían de mis historias. Todo vale. Para mí, todo vale.
Sólo quería expresar lo feliz y apoyada que me siento, y por vez número mil .. GRACIAS PIPOL!
jueves, 23 de agosto de 2012
Sensibilidad musical extrema
One good thing about music when it hits you feel no
pain, so hit me with music.
Hace tiempo quería escribir (intentar expresar) lo que significa la música para mí, porque mucha gente cuando me ve llorando con una canción no entiende y se impresiona muchísimo. Anoche vi el documental 'Marley' que tanto había estado esperando (tanto, que se me olvidó su existencia). Las imágenes eran maravillosas, la música daban ganas de cantar, la forma en la que la gente hablaba de un grande como Bob Marley daban ganas de ser alguien mejor.
Pero no quiero hacer una crítica y un análisis del documental (véalo, vale la pena escuchar y ver y ahí juzgará usted mismo), pero sí me voy a colgar de la esencia del señor Marley para intentar expresar lo que la música significa en mi vida.
Crecí en una familia musical, todos aficionados, teníamos tocadiscos y cientos de vinilos, si hay algo en lo que hemos estado actualizados tecnológicamente es en los reproductores. Tocadiscos, radios, equipos de música, personal, discman, mp3, ipods. Siempre un esencial, siempre con audífonos a todas partes, con la música a fondo, todos cantando.
Me atrevería a decir que mi cultura musical es bastante amplia, me fascina la "música de viejo", antes de poder hablar tarareaba No More I Love Yous de Annie Lennox. Sigo escuchando frecuentemente Fleetwood Mac, Tracy Chapman, Eric Clapton, Peter Gabriel, y muchísimos otros artistas que todos deberían conocer aunque sea un tema.
La música siempre fue parte de mi y de mi familia y se lo agradezco infinitamente a mis papás por traspasarme ese gusto.
A medida que se va creciendo, se va creando cierta independencia musical, se escuchan basuras como reggaeton en la época puber (no, no me salvé de eso y mi iTunes sigue lleno de esas weas) y conocí mi adorado rap a los 11. Cada vez se ampliaba más la gama musical que me acompañaba día a día, porque son vitales 5 horas musicales diarias por lo bajo. Y acompañado del crecimiento físico, llega lentamente la madurez y ya no se escucha música porque 'oh, suena bonito' .. Se escucha música, se siente la música, se canta, se analiza, se piensa, se reflexiona, se llora y se ríe. Sobre todo cuando se escucha música que hace mucha crítica social o habla de sentimientos, música que expresa el diario vivir de el(los) autor(es).
Para mí sigue siendo increíble y un misterio cómo una canción puede llegar a erizarte los pelos o incluso hacerte llorar. Yo lloro mucho con la música, sobre todo con la ópera o las orquestas. Y es maravilloso, es llorar de alegría, llorar de la conexión infinita, llorar de la emoción que puede producir una combinación de sonidos de diferentes instrumentos, voces y armonías.
Soy una convencida de que hay una canción precisa para cada minuto y momento de nuestras vidas. Sólo una. Esa canción que en ese minuto te remece el cuerpo completo, te hace vibrar, te vuelve loco, eufórico. Por ejemplo, una vez escuchando Lana del Rey me dieron ganas de correr a un muelle. Sólo eso. Y corrí en pijama por la casa, bajé al muelle con la música a fondo y estiré los brazos (shulería de película, pero así fue). Sólo sentía el viento y la música, me cayó una lágrima y terminó la canción. End of story, sólo lo sentí y lo hice y ahí terminó todo.
La música es .. simplemente maravillosa. Mueve masas, crea ambientes de buenas vibras y amor, armonía y paz, identifica, une gente que en otro caso no se uniría jamás, es crítica, es sentimental, es feliz, es amor, es pena, es ira, es desesperación y es calma y tranquilidad.
Y vuelvo a lo que iba cuando hablé del documental. Bob Marley me emocionó mucho. Hace años escucho su música y es uno de mis ídolos (mi fanatismo llega a tenerlo desde fondo de pantalla en el teléfono hasta leerme un libro biográfico en inglés sobre su vida), pero no sabía mucho más allá sobre él y su cultura. Era un hombre increíble, autodidacta, vivía en la miseria, era fuertemente discriminado por ser mestizo y encontró en la música su refugio. Era perseverante, auto exigente y fue sólo así como logró el éxito que obtuvo, éxito que nunca le nubló la mente. Él estaba y tocaba donde tenía que hacerlo. Si un país necesitaba de su música y no tenía medios, Bob Marley lo costeaba de su bolsillo y ahí estaba, lo atacaron con lacrimógenas y no se movió del escenario, lo balearon y sólo dijo que estaría bien, tuvo ataques epilépticos por el cáncer que hizo metástasis y cuando despertó gritó Jah! Rastafari! como alabanza a Dios y se paró y siguió con su vida, no se echaba a morir, miraba al frente y seguía apoyado sólo en la música que tanto amaba y en sus seres queridos. Poseía una fortaleza enorme, un amor por la música y por la gente sin límites.
Yo creo que él de verdad es modelo a seguir de miles de músicos. Bob Marley sentía la música, era el sentido de su vida, era su razón de vida, era su forma de ayudar a la gente y dejó un legado musical tremendo, unas enseñanzas que hasta por facebook circulan.
Bob Marley me enseñó que no hay fortuna. Cultura Profética.
Bob Marley en cierto sentido me recordó a mi. Me recordó la sensibilidad que produce una buena canción, una base, una letra. Verlo tocar en vivo, sus transes, el sentimiento con el que cantaba. Me hizo sentirme afortunada de poder sentir así, me hizo sentirme orgullosa de llorar con una canción, me hizo amar a la música aún más. Música que de a poco me ha llevado a escribir este blog y otras cosas. Música que me alegra el día, que me desahoga.
La humanidad, el hombre está siendo cada vez más parecido a un animal. Yo creo que un gran medio que nos puede salvar de convertirnos de nuevo en monos salvajes es la música, es aflorar sentimientos, es alimentarnos de canciones.
Si pudiera desear algo para cada hombre del mundo, sería que pudieran sentir igual que yo, igual que tantos músicos como Bob Marley, la magia de la música. Que pudieran sentir, vibrar y padecer una canción. Que pudieran reír a carcajadas, llorar como un niño. Que pudieran recordar y olvidar.
lunes, 20 de agosto de 2012
Una historia de .. amor?
Llevaban discutiendo hacía más de una hora. Gritaban. Él debatía, ella soltaba una lágrima de vez en cuando y miraba el suelo. Frustrada. Ya no se atrevía a mirarle a los ojos, le había dicho lo que no se había atrevido en meses, quizás años. Él no quería entender, seguía firme y obtuso, cerrado en lo que pensaba.
Tras un silencio que pareció eterno se miraron. Se dieron cuenta que aquella misma pasión con la que discutían era la que los unía tan infinitamente. Aquella pasión que hacía que sus corazones ardieran cuando se acercaban.
Una mirada. Una mirada que cambió el panorama en 180 grados. Se abrazaron como si fuera el último día de sus vidas, casi agotando la respiración del otro, se miraron de nuevo y se dieron un beso. Un beso que les quitaba el aliento, que los hacía sentirse vivos, que los hacía recordar cada minuto juntos, cada razón que los enamoraba al uno del otro.
Pasó la noche entre abrazos y lágrimas, bastaba sólo con que ella mirara sus ojos para calmarse. Bastaba sólo con que él le susurrara al oído para que todo volviera a valer la pena.
Mirando la luna por la ventana, contando cada estrella, con un beso en el oído, un te quiero y una caricia se quedaron dormidos. Yacieron ahí hasta la mañana siguiente. Un nuevo amanecer en el que nada de la discusión tenía sentido. Dónde se amaban más que nunca en sus vidas, dónde entendían que se necesitaban el uno al otro y en la que decidieron no separarse nunca más porque no existía nada más valioso que esa relación que compartían en la que todo era felicidad, amor, pasión, música y letras.
Era como una droga adictiva. Él no la podía dejar, ella no podía resistirse. No soportaban estar separados, no querían nunca que llegara el minuto del adiós. Se conocían como si fueran uno, se conocían como nadie más nunca podría conocerlos. Él exploró cada rincón de su corazón, ella bajó la guardia y dejó que él ahondara infinitamente en su forma de ser. Ella no tuvo que explorar, ya sabía. Siempre lo supo, desde el minuto en que realmente miró por primera vez a aquel hombre que cada noche le quitaba el sueño y que cada día la hacía ser la más feliz.
Era como una droga adictiva, pero una que no hacía mal, que no dañaba, que no destruía. Era amor puro. Era filosofía, religión, matemática e historia. Era ternura y corazón. Era como si realmente estuvieran hechos para pertenecer juntos por el resto de la eternidad bajo la luz cálida de la luna primaveral.
Era amor? ...
Tras un silencio que pareció eterno se miraron. Se dieron cuenta que aquella misma pasión con la que discutían era la que los unía tan infinitamente. Aquella pasión que hacía que sus corazones ardieran cuando se acercaban.
Una mirada. Una mirada que cambió el panorama en 180 grados. Se abrazaron como si fuera el último día de sus vidas, casi agotando la respiración del otro, se miraron de nuevo y se dieron un beso. Un beso que les quitaba el aliento, que los hacía sentirse vivos, que los hacía recordar cada minuto juntos, cada razón que los enamoraba al uno del otro.
Pasó la noche entre abrazos y lágrimas, bastaba sólo con que ella mirara sus ojos para calmarse. Bastaba sólo con que él le susurrara al oído para que todo volviera a valer la pena.
Mirando la luna por la ventana, contando cada estrella, con un beso en el oído, un te quiero y una caricia se quedaron dormidos. Yacieron ahí hasta la mañana siguiente. Un nuevo amanecer en el que nada de la discusión tenía sentido. Dónde se amaban más que nunca en sus vidas, dónde entendían que se necesitaban el uno al otro y en la que decidieron no separarse nunca más porque no existía nada más valioso que esa relación que compartían en la que todo era felicidad, amor, pasión, música y letras.
Era como una droga adictiva. Él no la podía dejar, ella no podía resistirse. No soportaban estar separados, no querían nunca que llegara el minuto del adiós. Se conocían como si fueran uno, se conocían como nadie más nunca podría conocerlos. Él exploró cada rincón de su corazón, ella bajó la guardia y dejó que él ahondara infinitamente en su forma de ser. Ella no tuvo que explorar, ya sabía. Siempre lo supo, desde el minuto en que realmente miró por primera vez a aquel hombre que cada noche le quitaba el sueño y que cada día la hacía ser la más feliz.
Era como una droga adictiva, pero una que no hacía mal, que no dañaba, que no destruía. Era amor puro. Era filosofía, religión, matemática e historia. Era ternura y corazón. Era como si realmente estuvieran hechos para pertenecer juntos por el resto de la eternidad bajo la luz cálida de la luna primaveral.
Era amor? ...
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