volver a la niñez
volver a reír con ganas
volver a tener inocente curiosidad
volver a maravillarse una y otra vez
volver a conocer
volver a hablar incoherencias
volver a creer
volver a armar teorías extrañas sobre la inmortalidad del cangrejo
volver a sonreír sin razón alguna
volver a bailar porque sí
mirar todo con asombro
pronunciar cada palabra como si fuera la primera vez
escuchar atentamente cada sonido que nos rodea
querer ser mejor
hablar con un amigo imaginario
crear mundos fantásticos en tu cabeza
cantar cada vez más fuerte
añorar conocer nuevos horizontes
inventar nuevas palabras
aprender de los errores
no olvidar que crecimos,
pero intentar vivir con la sencillez de la infancia
es necesario volver a sentirse niño de vez en cuando, es necesario abandonar complejos, problemas, tribulaciones, peleas, penas aun que sea durante un par de minutos, es necesario recordar que en la simpleza de la vida se encuentra la mayor felicidad, es necesario estar contentos, buscar estar contentos.
Vive la vida "adulta" incorporando el niño que fuiste tiempo atrás
a veces creo que mi imaginación vuela tal punto que convierte la literatura en alucinaciones metafísicas
jueves, 15 de noviembre de 2012
domingo, 11 de noviembre de 2012
intento de poesía 3 - A partir de Rimbaud
Como la negra noche plagada de estrellas
busco la claridad en tus ojos oscuros
felicidad y tormento, blanca amistad
que me acompaña, me ampara, me inspira
roja, cuando me duele y no me deja solo
bosque abajo, serenidad busco
en verdes árboles, praderas, arbustos;
tranquilidad que al fin encuentro
en el azul del océano que vive
y que da vida
a esta amistad
que comparto solo contigo.
martes, 6 de noviembre de 2012
Escalera tipo caracol
Es ese cambio de aire, la rotación de personas, el reencuentro con gente presente en la infancia lo que por estos días me tiene feliz. Es la disposición, las ganas de reír, de conocerse un poco más, la infinita tolerancia, son las semejanzas y, sobre todo, las diferencias lo que pueden cambiar un tiempo común, en un tiempo diferente.
La plenitud y la felicidad se ganan compartiendo. Compartiendo gustos y disgustos, música, carcajadas y anécdotas. La felicidad se comparte, se contagia, se vive en comunión con los amigos y seres queridos. Pero de repente cometemos até (si, ocupo mis conocimientos de literatura occidental jaja), un enceguecimiento moral que no permite que alcancemos aquello que nos saca una sonrisa. Son los problemas, la rutina, el no compartir con gente nueva, la visión gris de la vida lo que frena el proceso de llegar al tope de la plenitud.
Por eso se agradece el compartir con gente nueva, se agradece la atención con la que te escuchan, lo que te enseñan, las ganas de ser felices juntos. En la simpleza de las cosas se encuentra el gozo, en lo cotidiano está lo que te puede llevar más alto, simplemente hay que tener altura de mira para reconocer qué o quién te puede colaborar en la misión de la vida, LA FELICIDAD.
Dar y recibir, recibir y dar. No hay cosa más importante que la tolerancia, la disposición a tolerar aquello que hace de la otra persona diferente, la disposición a recoger con palita a aquel que se cae. Yo, por lo menos, quiero recibir lo que me quieran entregar, y estoy dispuesta a entregar todo lo que me pidan.
Estoy clara de que me he rodeado de gente que tiene muchísimo que entregar, y gracias a ellos, gracias a que ellos también quieren recibir lo que puedo yo dar he logrado ir subiendo peldaño a peldaño la escalera. A quienes comparten, aceptan, no discriminan, aprehenden lo rescatable de los demás, hacen suyo lo ajeno y pretenden que otros se llenen de sus conocimientos. A quienes hacen la rutina más llevadera, no desfallecen y acompañan, enseñan y aprenden. A quienes tienen algo que entregar y a quienes quieren recibir algo de los demás.
La plenitud y la felicidad se ganan compartiendo. Compartiendo gustos y disgustos, música, carcajadas y anécdotas. La felicidad se comparte, se contagia, se vive en comunión con los amigos y seres queridos. Pero de repente cometemos até (si, ocupo mis conocimientos de literatura occidental jaja), un enceguecimiento moral que no permite que alcancemos aquello que nos saca una sonrisa. Son los problemas, la rutina, el no compartir con gente nueva, la visión gris de la vida lo que frena el proceso de llegar al tope de la plenitud.
Por eso se agradece el compartir con gente nueva, se agradece la atención con la que te escuchan, lo que te enseñan, las ganas de ser felices juntos. En la simpleza de las cosas se encuentra el gozo, en lo cotidiano está lo que te puede llevar más alto, simplemente hay que tener altura de mira para reconocer qué o quién te puede colaborar en la misión de la vida, LA FELICIDAD.
Dar y recibir, recibir y dar. No hay cosa más importante que la tolerancia, la disposición a tolerar aquello que hace de la otra persona diferente, la disposición a recoger con palita a aquel que se cae. Yo, por lo menos, quiero recibir lo que me quieran entregar, y estoy dispuesta a entregar todo lo que me pidan.
Estoy clara de que me he rodeado de gente que tiene muchísimo que entregar, y gracias a ellos, gracias a que ellos también quieren recibir lo que puedo yo dar he logrado ir subiendo peldaño a peldaño la escalera. A quienes comparten, aceptan, no discriminan, aprehenden lo rescatable de los demás, hacen suyo lo ajeno y pretenden que otros se llenen de sus conocimientos. A quienes hacen la rutina más llevadera, no desfallecen y acompañan, enseñan y aprenden. A quienes tienen algo que entregar y a quienes quieren recibir algo de los demás.
lunes, 22 de octubre de 2012
Descarga pacífica, desahogo del año
Han pasado semanas de recogimiento y meditación, tiempos en los que no hay hambre, no hay ganas de salir y hay mucho cansancio. Cansancio quizás de cranear tanto las cosas que pasan a medida que uno vive la aventura que es la vida.
Uno piensa que crece viviendo y experimentando, recorriendo, mirando gente nueva, adoptando nuevas costumbres, viendo cómo quienes te rodean se meten en mundos extraños y no conocidos, aventurándose en ciertos peligros o cosas prohibidas. Y es cierto .. Pero lo que pocos se han dado cuenta, por lo menos de la gente que me rodea a mí, es que meditando, observando como se caen los demás, viendo como se hacen dependientes de imbecilidades sin sentido, pensando en como actuar frente a tal o cual situación también se aprende y mucho.
Se aprende porque uno ve cómo se dan de bruces en el cemento, se aprende porque se atestigua la angustia y los gritos desesperados de ayuda que ni siquiera ellos se dan cuenta que profieren al mundo. Se aprende porque uno no observa a cualquiera, observa a los que se quiere y esto lleva a tener que ponerse en el lugar del otro, de madurar y encontrar en la mente algo que decir o algo que hacer para poder prestar algo de ayuda.
Se aprende porque te vas dando cuenta de que no es necesario probar todo, hacer de todo para crecer. No necesito ser anoréxica o bulímica 2 o 3 meses para darme cuenta que tengo que comer, no necesito tomar alcohol hasta borrar lo que hago en las noches para pasarlo bien, para tener amigos o para llamar la atención. No necesito volarme para reírme un rato, para filosofar de la vida. No necesito tomarme un éxtasis para sentir adrenalina. No necesito balear a alguien para darme cuenta que ser un asesino no es lo que quiero en la vida. No hablo de posturas extremistas que pretendan una vida sin emociones, sin experiencias .. pretendo dar cuenta de que el equilibrio también puede ser una forma de vida, no es necesario ser excesivo, todo moderadamente también te hace sentirte bien, pasarlo bien, meditar un poco.
Que falta de amor a nosotros mismos, cuánto odio hay que tenerse para degradarse de esa forma, para dar PENA a todos los que te rodean .. porque eso pasa, dan pena, producen una lástima inmensa.
Cuando ves a alguien X así en un carrete te da lástima, lo comentas como el pobre imbécil que se arruina la vida y además, le arruina la noche a los amigos. Pero cuando es alguien que quieres, es la peor sensación porque lamentablemente nada de lo que le digas o hagas lo va a hacer entrar en razón por el poco amor propio. Y cuando ya no es sólo en los carretes, es peor aún.
Yo he aprendido caleta y no soy una persona de excesos, he visto de todo y he tratado de ayudar y de pelear porque la gente que quiero no caiga en esas bajezas, pero ya me rendí y ahora no queda más que salir de ahí, de desaparecer y dejar de torturarme a mí misma viendo como gente que estimo se destruye a si misma.
Ánimo a quienes se cagan de a poco la vida, ánimo a quienes van a leer esto y se van a enojar o van a estar en desacuerdo o se van a sentir identificados de mala manera y no lo van a admitir nunca, ánimo a quienes como yo tienen que presenciar la muerte lenta y silenciosa de los seres queridos.
Quiérete a ti mismo, quiere a los demás, disfruta como la gente normal, aprende sin tener que meterte en las patas de los caballos .. porque cuando se te rompe la cara en el cemento, no hay pastilla que calme el dolor
MarleyBlass
Uno piensa que crece viviendo y experimentando, recorriendo, mirando gente nueva, adoptando nuevas costumbres, viendo cómo quienes te rodean se meten en mundos extraños y no conocidos, aventurándose en ciertos peligros o cosas prohibidas. Y es cierto .. Pero lo que pocos se han dado cuenta, por lo menos de la gente que me rodea a mí, es que meditando, observando como se caen los demás, viendo como se hacen dependientes de imbecilidades sin sentido, pensando en como actuar frente a tal o cual situación también se aprende y mucho.
Se aprende porque uno ve cómo se dan de bruces en el cemento, se aprende porque se atestigua la angustia y los gritos desesperados de ayuda que ni siquiera ellos se dan cuenta que profieren al mundo. Se aprende porque uno no observa a cualquiera, observa a los que se quiere y esto lleva a tener que ponerse en el lugar del otro, de madurar y encontrar en la mente algo que decir o algo que hacer para poder prestar algo de ayuda.
Se aprende porque te vas dando cuenta de que no es necesario probar todo, hacer de todo para crecer. No necesito ser anoréxica o bulímica 2 o 3 meses para darme cuenta que tengo que comer, no necesito tomar alcohol hasta borrar lo que hago en las noches para pasarlo bien, para tener amigos o para llamar la atención. No necesito volarme para reírme un rato, para filosofar de la vida. No necesito tomarme un éxtasis para sentir adrenalina. No necesito balear a alguien para darme cuenta que ser un asesino no es lo que quiero en la vida. No hablo de posturas extremistas que pretendan una vida sin emociones, sin experiencias .. pretendo dar cuenta de que el equilibrio también puede ser una forma de vida, no es necesario ser excesivo, todo moderadamente también te hace sentirte bien, pasarlo bien, meditar un poco.
Que falta de amor a nosotros mismos, cuánto odio hay que tenerse para degradarse de esa forma, para dar PENA a todos los que te rodean .. porque eso pasa, dan pena, producen una lástima inmensa.
Cuando ves a alguien X así en un carrete te da lástima, lo comentas como el pobre imbécil que se arruina la vida y además, le arruina la noche a los amigos. Pero cuando es alguien que quieres, es la peor sensación porque lamentablemente nada de lo que le digas o hagas lo va a hacer entrar en razón por el poco amor propio. Y cuando ya no es sólo en los carretes, es peor aún.
Yo he aprendido caleta y no soy una persona de excesos, he visto de todo y he tratado de ayudar y de pelear porque la gente que quiero no caiga en esas bajezas, pero ya me rendí y ahora no queda más que salir de ahí, de desaparecer y dejar de torturarme a mí misma viendo como gente que estimo se destruye a si misma.
Ánimo a quienes se cagan de a poco la vida, ánimo a quienes van a leer esto y se van a enojar o van a estar en desacuerdo o se van a sentir identificados de mala manera y no lo van a admitir nunca, ánimo a quienes como yo tienen que presenciar la muerte lenta y silenciosa de los seres queridos.
Quiérete a ti mismo, quiere a los demás, disfruta como la gente normal, aprende sin tener que meterte en las patas de los caballos .. porque cuando se te rompe la cara en el cemento, no hay pastilla que calme el dolor
MarleyBlass
domingo, 23 de septiembre de 2012
Me colabora con el final?
Iban caminando por las calles de los barrios altos con pancartas y carteles, gritaban contra ella, protestaban por su existencia. Era una marcha dura y potente, enfocada en destruir a una sola persona. Él salió corriendo y abrazó a la líder. La acompañó, tratando de calmar su euforia protestante. Llegaron a una casa. Lejos, al otro lado de la ciudad. De quién era la casa? La líder no lo sabía y nunca lo iba a saber. En la casa estaban solos, se abrazaron, rieron. La líder subió la escalera y lo esperó ansiosa. Él subió, la abrazó y rió. Un beso eterno. El mejor beso de sus vidas. Por ahora ...
Invitados. Invitados en la casa, de quién era la casa? Ambos parecían anfitriones, pero no era su casa! Sus planes a solas tendrían que esperar. Había llegado familia. Familia de ella? Familia de él? A pesar de la interrupción eran felices. Estaban impacientes por volver a estar solos, pero felices.
Las horas se hacían eternas. No necesitaban la compañía de nadie más que de ellos mismos y querían que ellos, los invitados, se fueran rápido de su lugar.
Al fin a solas. Se encuentran de nuevo. Se acercan de nuevo. Abrazos. Miradas. Besos. Sentimientos. No existe mayor felicidad que aquella que se produce al tacto entre ellos. No existe amor más grande. No existe el mundo cuando están juntos. No existe ruido, problema, puerta, ventana que los separe y distraiga.
-
No hay desenlace, no quiero continuar la historia porque creo que me da demasiado miedo dar un final, feliz o trágico a mis creaciones. Lo dejo a su imaginación y criterio, si quiere y puede, me escribe y me cuenta que final le pone a la historia. Qué pasa con ellos?
Invitados. Invitados en la casa, de quién era la casa? Ambos parecían anfitriones, pero no era su casa! Sus planes a solas tendrían que esperar. Había llegado familia. Familia de ella? Familia de él? A pesar de la interrupción eran felices. Estaban impacientes por volver a estar solos, pero felices.
Las horas se hacían eternas. No necesitaban la compañía de nadie más que de ellos mismos y querían que ellos, los invitados, se fueran rápido de su lugar.
Al fin a solas. Se encuentran de nuevo. Se acercan de nuevo. Abrazos. Miradas. Besos. Sentimientos. No existe mayor felicidad que aquella que se produce al tacto entre ellos. No existe amor más grande. No existe el mundo cuando están juntos. No existe ruido, problema, puerta, ventana que los separe y distraiga.
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No hay desenlace, no quiero continuar la historia porque creo que me da demasiado miedo dar un final, feliz o trágico a mis creaciones. Lo dejo a su imaginación y criterio, si quiere y puede, me escribe y me cuenta que final le pone a la historia. Qué pasa con ellos?
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Ser o no ser, quieres que sea o que no sea?
Recuerdo aquellos días en los que aparentemente nada importaba más que lo que pensaran los demás fueran o no fueran amigos o seres queridos.
Recuerdo aquella época en la que reprimía lo que sentía, escondía lo que me gustaba e intentaba ser alguien que no soy para poder encajar con la gente de mi edad.
Recuerdo cuán difícil era, cuánto me costaba, cuánto quería gritarle al mundo que se jodiera un rato y que no podía ser que todos tenían que estar bajo los mismos estándares, bajo las mismas reglas, pensando lo mismo, actuando igual.
Creo que de los minutos más felices que puede tener una persona es aquel en el que uno se acepta a si mismo. Porque claro, es fácil echarle la culpa al resto por llevarte a hacer cosas que quizás no te gustan, pero si uno se quisiera lo suficiente, si uno aceptara al 100% lo que es en esencia, nada te frenaría. Nada podría detenerte, nada podría manejar tu psiquis. Retomando, te aceptas tu a ti mismo y la vida se hace más sencilla, más fácil y llevadera y la gente que te rodea empieza a tener una concepción distinta de lo que eres.
La autenticidad es el regalo más grande que nos podemos hacer a nosotros mismos y a los que nos rodean. El ser fiel a nuestra esencia, a nuestros gustos, a nuestros disgustos es lo que nos lleva a consolidarnos como personas íntegras. No importan los demás. No importa lo que piensen, lo que comenten, lo que hagan, lo que te digan. No importa si no comparten tus gustos, aquellos que son realmente tus amigos van a saber aceptar y querer todo lo que tu quieras, van a saber entender que las diferencias del grado que sean hacen más enriquecedora la relación y la amistad.
Hay que vivir el día a día sin ser mentirosos, sin mentirle al mundo, sin mentirnos a nosotros mismos. Siendo lo que somos es como llegaremos más lejos en la vida. Más lejos, sobre todo, porque así nada malo nos puede tocar. Se tu mismo, quiere lo que eres, ríete de tus errores y siéntete pleno con tus habilidades. Sólo así se puede empezar a querer al de al lado. Sólo así se puede empezar a disfrutar realmente de la vida. Así se dejan los rollos, las peleas idiotas, las malas vibras aparte.
Vengo de un lugar dónde todos están hechos con el mismo molde (o eso parece hasta que algunos demuestran lo contrario). Dónde todos piensan igual, se visten igual, hablan igual, escuchan lo mismo, quieren y odian las mismas cosas. De a poco he visto cómo la gente que me rodeaba se ha empezado a querer a si misma y ha empezado a ser auténtica. De a poco todo se hace más llevadero porque nadie piensa nada de la otra persona, sólo se les respeta y se les estima por lo que quieren y lo que son. Creo que nadie debería ser lo que no es, no hay derecho a que te repriman y menos a la auto-represión.
Estamos hechos para algo, tenemos una misión en este mundo. Una misión que jamás se va a poder cumplir si no se quiere esencialmente lo que uno es.
Quiérete a ti mismo, quiere a los demás. Haz la diferencia, cambia y acepta el cambio de los demás.
Recuerdo aquella época en la que reprimía lo que sentía, escondía lo que me gustaba e intentaba ser alguien que no soy para poder encajar con la gente de mi edad.
Recuerdo cuán difícil era, cuánto me costaba, cuánto quería gritarle al mundo que se jodiera un rato y que no podía ser que todos tenían que estar bajo los mismos estándares, bajo las mismas reglas, pensando lo mismo, actuando igual.
Creo que de los minutos más felices que puede tener una persona es aquel en el que uno se acepta a si mismo. Porque claro, es fácil echarle la culpa al resto por llevarte a hacer cosas que quizás no te gustan, pero si uno se quisiera lo suficiente, si uno aceptara al 100% lo que es en esencia, nada te frenaría. Nada podría detenerte, nada podría manejar tu psiquis. Retomando, te aceptas tu a ti mismo y la vida se hace más sencilla, más fácil y llevadera y la gente que te rodea empieza a tener una concepción distinta de lo que eres.
La autenticidad es el regalo más grande que nos podemos hacer a nosotros mismos y a los que nos rodean. El ser fiel a nuestra esencia, a nuestros gustos, a nuestros disgustos es lo que nos lleva a consolidarnos como personas íntegras. No importan los demás. No importa lo que piensen, lo que comenten, lo que hagan, lo que te digan. No importa si no comparten tus gustos, aquellos que son realmente tus amigos van a saber aceptar y querer todo lo que tu quieras, van a saber entender que las diferencias del grado que sean hacen más enriquecedora la relación y la amistad.
Hay que vivir el día a día sin ser mentirosos, sin mentirle al mundo, sin mentirnos a nosotros mismos. Siendo lo que somos es como llegaremos más lejos en la vida. Más lejos, sobre todo, porque así nada malo nos puede tocar. Se tu mismo, quiere lo que eres, ríete de tus errores y siéntete pleno con tus habilidades. Sólo así se puede empezar a querer al de al lado. Sólo así se puede empezar a disfrutar realmente de la vida. Así se dejan los rollos, las peleas idiotas, las malas vibras aparte.
Vengo de un lugar dónde todos están hechos con el mismo molde (o eso parece hasta que algunos demuestran lo contrario). Dónde todos piensan igual, se visten igual, hablan igual, escuchan lo mismo, quieren y odian las mismas cosas. De a poco he visto cómo la gente que me rodeaba se ha empezado a querer a si misma y ha empezado a ser auténtica. De a poco todo se hace más llevadero porque nadie piensa nada de la otra persona, sólo se les respeta y se les estima por lo que quieren y lo que son. Creo que nadie debería ser lo que no es, no hay derecho a que te repriman y menos a la auto-represión.
Estamos hechos para algo, tenemos una misión en este mundo. Una misión que jamás se va a poder cumplir si no se quiere esencialmente lo que uno es.
Quiérete a ti mismo, quiere a los demás. Haz la diferencia, cambia y acepta el cambio de los demás.
martes, 4 de septiembre de 2012
Operación a corazón abierto
Olvidar es casi tan difícil como superar una operación a corazón abierto y lo que ésta conlleva.
Vas al doctor, te dicen que algo anda mal, agendas una fecha, te preparas nerviosamente para el día, llegas al hospital, te ingresas, te llevan a pre-operatorio y te marcan, te llevan al quirófano, te duermen y despiertas. Despiertas con la garganta seca por la intubación, desorientado por la anestesia. Te duermes de nuevo, bendita inconsciencia indolora. Despiertas en una pieza, sigues sin ubicarte bien y en ese lapso en que la anestesia comienza a abandonarte y la enfermera llega con más morfina, duele. DUELE. Te arde, te sientes ajeno a ti, te dan ganas de gritar, de abrirte el pecho y tomar el corazón con las manos para ver si se calma el dolor. Y toma meses, quizás años, volver a sentirte tal como lo hacías antes de la intervención.
Algo así es olvidar, claramente no tiene preparación alguna. Muchas veces es algo repentino que se debe hacer aún que no se quiera. Desorientación, dolor, angustia. Pero debe hacerse.
La vida pasa, las cosas cambian, las personas cambian, los intereses se modifican. Aquello que pensaste que era para toda la vida .. mal, te equivocaste una vez más.
Si hay algo que nunca se va a aprender en la vida es a olvidar. Cada olvido va a ser distinto al otro, como las operaciones. Puedes estar enfermo y necesitar muchas, pero nunca te vas a acostumbrar, nunca va a ser un proceso relajante y agradable. Siempre hay dolor.
Y así es como tiene que ser. La vida es el regalo más grande que tenemos, es lo más valioso, pero tiene momentos oscuros y dolorosos. Nada es perfecto. Nadie es perfecto. Muchas veces vamos a ser olvidados y muchas veces nos va a tocar olvidar.
That's just the way it goes ...
Vas al doctor, te dicen que algo anda mal, agendas una fecha, te preparas nerviosamente para el día, llegas al hospital, te ingresas, te llevan a pre-operatorio y te marcan, te llevan al quirófano, te duermen y despiertas. Despiertas con la garganta seca por la intubación, desorientado por la anestesia. Te duermes de nuevo, bendita inconsciencia indolora. Despiertas en una pieza, sigues sin ubicarte bien y en ese lapso en que la anestesia comienza a abandonarte y la enfermera llega con más morfina, duele. DUELE. Te arde, te sientes ajeno a ti, te dan ganas de gritar, de abrirte el pecho y tomar el corazón con las manos para ver si se calma el dolor. Y toma meses, quizás años, volver a sentirte tal como lo hacías antes de la intervención.
Algo así es olvidar, claramente no tiene preparación alguna. Muchas veces es algo repentino que se debe hacer aún que no se quiera. Desorientación, dolor, angustia. Pero debe hacerse.
La vida pasa, las cosas cambian, las personas cambian, los intereses se modifican. Aquello que pensaste que era para toda la vida .. mal, te equivocaste una vez más.
Si hay algo que nunca se va a aprender en la vida es a olvidar. Cada olvido va a ser distinto al otro, como las operaciones. Puedes estar enfermo y necesitar muchas, pero nunca te vas a acostumbrar, nunca va a ser un proceso relajante y agradable. Siempre hay dolor.
Y así es como tiene que ser. La vida es el regalo más grande que tenemos, es lo más valioso, pero tiene momentos oscuros y dolorosos. Nada es perfecto. Nadie es perfecto. Muchas veces vamos a ser olvidados y muchas veces nos va a tocar olvidar.
That's just the way it goes ...
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