Siendo una persona que medita cada detalle que pasa en su vida, en mi cabeza va dando vueltas el tema de las amistades y los conocidos.
Qué es la amistad? Existe una amistad dónde haya 100% de confianza el uno en el otro? Existe estar siempre en las buenas y en las malas? Los amigos que uno quiere quedan para toda la vida?
Son pocas preguntas, pero cada una de ellas podría tener una respuesta extenuante, larga y, claramente, muy debatible y discutible.
Basado en mi experiencia personal, las amistades son como estrellas; algunas pasan como estrellas fugaces, otras después de años se apagan y otras siguen ahí hasta la última mirada al cielo que damos en nuestras vidas.
Claramente, a parte de la afinidad y gustos en común que uno tiene con los amigos, la confianza es el ingrediente principal, porque al final, uno recurre a los amigos cuando tiene problemas, penas, rabias o cuando quiere estallar de felicidad. Lo importante de la confianza es tener claro que de a poco se hace cada vez más potente e importante, pero cada vez más frágil. La confianza es como un vidrio que se rompe, a veces se da por perdida, a veces se puede, con mucha paciencia, reconstruir pedazo a pedazo, pero jamás va a volver a ser lo mismo.
Conocidos hay miles, amigos que pasan a ser conocidos también. Por qué dejamos de vernos, por qué dejamos de hablar; para mí hay una respuesta muy sencilla y compleja a la vez. Creo que las personas llegan a tu vida en cuanto uno las necesita y se van cuando te entregaron todo lo que te debían entregar. Es un ciclo, así como algunos se van, otros llegan y otros están siempre, porque siempre serán compatibles y tendrán nuevas cosas que mostrarte.
Las casualidades no existen, el destino nos une a ciertas personas en momentos precisos y nos separa cuando es tiempo de separarse. Pero esto no debería darnos pena, no debería afectarnos, porque todos vivimos el mismo proceso de local y de visita. Quizás pensamos que perdemos a demasiados amigos, que eramos unidos y ya no nos vemos, pero para otras personas uno cumple la misma función.
Ahora, claramente, hay amistades que son para toda la vida y la gran gracia de este tipo de relaciones es que sin importar cuántas veces al año se vean dos personas, cuántas veces hablen por teléfono, la amistad sólida sigue siendo siempre la misma.
En mi experiencia personal, tengo pocos amigos cercanos; algunos que son mi familia y veo casi todos los días de la semana y otros que veo una vez al año con suerte. Pero de esos amigos que veo poco, siempre puedo rescatar cosas valiosísimas de una ínfima visita, de una banal conversación por whatsapp.
Hay que aprender a valorar a la gente en el minuto que está presente en tu vida, y no llorar de pena cuando se alejan. Siempre con una sonrisa recordar lo bueno, aprender de lo malo y desear lo mejor a esa persona que ahora estará con alguien que necesite más de su compañía.
Las amistades son complejas, son disfuncionales, a veces ni siquiera se entienden, pero son de las relaciones más valiosas que uno tiene en la vida. Sea 1 o sean miles, los amigos son tu segunda familia, y creo que yo puedo considerarme afortunada de tener una familia de amigos tan presente en mi vida.
La amistad no se basa en exigencias, en verse todos los días. La amistad se basa en entender, en dar espacio, en ser feliz por la felicidad del otro y poder compartirla juntos. No creo que haya una fórmula, no creo necesario estar presente para siempre en la vida de muchísimas personas. Sólo me contento con saber que pude hacer feliz a alguien con mi compañía mientras era necesario. La amistad no es ambiciosa, es sencilla y humilde, sabe perdonar, sabe acoger, sabe reír y sabe llorar.
Es gratificante ser una estrella que no se apaga, pero hay que saber disfrutar también el ser una estrella fugaz.
a veces creo que mi imaginación vuela tal punto que convierte la literatura en alucinaciones metafísicas
martes, 2 de julio de 2013
lunes, 24 de junio de 2013
cuanto más?
Después de descargarme con rabia la vez pasada, me quedaron dando vuelta mil ideas en la cabeza. Pero una de ellas latía más fuertemente y me llamaba más la atención.
Esa idea que revoloteó varios días en mi cabeza no deja de impactarme y parecerme terriblemente impresionante. El hombre, el ser humano, es realmente malo y cruel, pero hay otro lado de la historia. Cuanto mal, cuanto dolor y angustia, cuanta tortura psicológica puede aguantar el hombre.
Somos una raza mala, también extremadamente masoquista. Esta característica se da principalmente en las relaciones amorosas, también en las familiares y amistosas. Pero cuánto somos capaces de aguantar por seguir teniendo cerca a un ser querido, a un amor, a un amigo. Tenemos la capacidad de cambiar las cosas que a los demás les molesta, podemos ceder, dar espacio, y aún hacerlo cuando no recibimos absolutamente nada a cambio, si no recriminaciones, retos, malas actitudes y pasadas a llevar.
Aguantamos tantas cosas y sufrimos en silencio, sin hablar con nadie, porque si llegamos a hablar la otra persona queda mal parada, la gente deja de entregarle cariño y aquel que sufrió y habló es el gran culpable de que la vida del otro sea tan miserable.
Los niños aguantan el bullying, las adolescentes aguantan la presión social de tener un cuerpo determinado y cierta ropa de moda, los jóvenes aguantan malos tratos de sus pares, todos aguantan presiones de pareja, aguantan peleas, faltas de respeto, desconsideraciones.
Claramente, nadie es un santo, todos somos victimas y victimarios, el problema surge cuando ya es un acto consciente y no se hace nada para remediarlo. Porque está mal ser un hijo de puta y aprovecharse de la debilidad ajena, pero también es incorrecto darse cuenta de que estás siendo manipulado y maltratado y no parar los carros, cortar la mala energía.
Pero esto no va a cambiar nunca. Porque el hombre, así como sabe que no debe matar, que no debe ser infiel, que debe respetar a sus padres, tiene el mal inscrito, porque como raza siempre hemos querido dominar, ser mejores, ser más fuertes, más racionales, más inteligentes y para eso usamos a los demás y trepamos por sus hombros para superarlos. El hombre cambió el paso natural de la evolución, el hombre creó el castigo, el hombre dejó de lado la selección natural por una selección supérflua basada en el físico, el hombre creó las dictaduras, el sistema, los holocaustos, las guerras.
Lo que sí puede cambiar es la conciencia de la "víctima", porque si somos una raza tan inteligente como para inventar la pólvora, las vacunas y la electricidad, es IMPOSIBLE que no seamos inteligentes como para frenar una situación desagradable, incómoda e hiriente.
Hay que abrir los ojos y, corta y fome, parar los carros; porque a pesar de que todos podemos ser victimarios, nadie merece sufrir por el hambre de poder y superioridad de otro.
Esa idea que revoloteó varios días en mi cabeza no deja de impactarme y parecerme terriblemente impresionante. El hombre, el ser humano, es realmente malo y cruel, pero hay otro lado de la historia. Cuanto mal, cuanto dolor y angustia, cuanta tortura psicológica puede aguantar el hombre.
Somos una raza mala, también extremadamente masoquista. Esta característica se da principalmente en las relaciones amorosas, también en las familiares y amistosas. Pero cuánto somos capaces de aguantar por seguir teniendo cerca a un ser querido, a un amor, a un amigo. Tenemos la capacidad de cambiar las cosas que a los demás les molesta, podemos ceder, dar espacio, y aún hacerlo cuando no recibimos absolutamente nada a cambio, si no recriminaciones, retos, malas actitudes y pasadas a llevar.
Aguantamos tantas cosas y sufrimos en silencio, sin hablar con nadie, porque si llegamos a hablar la otra persona queda mal parada, la gente deja de entregarle cariño y aquel que sufrió y habló es el gran culpable de que la vida del otro sea tan miserable.
Los niños aguantan el bullying, las adolescentes aguantan la presión social de tener un cuerpo determinado y cierta ropa de moda, los jóvenes aguantan malos tratos de sus pares, todos aguantan presiones de pareja, aguantan peleas, faltas de respeto, desconsideraciones.
Claramente, nadie es un santo, todos somos victimas y victimarios, el problema surge cuando ya es un acto consciente y no se hace nada para remediarlo. Porque está mal ser un hijo de puta y aprovecharse de la debilidad ajena, pero también es incorrecto darse cuenta de que estás siendo manipulado y maltratado y no parar los carros, cortar la mala energía.
Pero esto no va a cambiar nunca. Porque el hombre, así como sabe que no debe matar, que no debe ser infiel, que debe respetar a sus padres, tiene el mal inscrito, porque como raza siempre hemos querido dominar, ser mejores, ser más fuertes, más racionales, más inteligentes y para eso usamos a los demás y trepamos por sus hombros para superarlos. El hombre cambió el paso natural de la evolución, el hombre creó el castigo, el hombre dejó de lado la selección natural por una selección supérflua basada en el físico, el hombre creó las dictaduras, el sistema, los holocaustos, las guerras.
Lo que sí puede cambiar es la conciencia de la "víctima", porque si somos una raza tan inteligente como para inventar la pólvora, las vacunas y la electricidad, es IMPOSIBLE que no seamos inteligentes como para frenar una situación desagradable, incómoda e hiriente.
Hay que abrir los ojos y, corta y fome, parar los carros; porque a pesar de que todos podemos ser victimarios, nadie merece sufrir por el hambre de poder y superioridad de otro.
jueves, 20 de junio de 2013
que asco
A medida que pasa el tiempo, cada día me impresiona más a los niveles a los que puede llegar el ser humano.
El hombre, como raza, puede llegar a componer las piezas de música más maravillosas, puede dominar la ciencia al punto de lograr la clonación de tejidos y órganos, puede un país moverse entero frente a una catástrofe y demostrar solidaridad. Se descubrió la electricidad, se crearon los autos, el teléfono y las redes sociales, llegamos a tener sistemas inalámbricos, wifi, gps's. El hombre es brillante.
Pero hay otra cosa en la que también, terriblemente, es brillante. El hombre es cruel, es manipulador, es insensible, cruento, vengativo y desinteresado. Jamás va a haber daño más grande que el daño sicológico que puede provocar el hombre. Es cosa sencilla de mirar cómo se dejan ser a los niños; los niveles de bullying, la cantidad de depresiones, suicidios, patologías que quedan en las víctimas desde pequeñas. El hombre miente, manipula. Éste es un juego de ajedrez en el que la mayoría de los humanos hace trampa y apreta ctrl+z para volver atrás y poder ganar la partida.
Y así es como una especie tan buena, brillante, poseedora de inteligencia y voluntad SE CAE. A lo más profundo, a lo más bajo, superando toda carnicería animal terrible que se pueda presenciar. Porque el hombre hace daño. Hace daño a su medioambiente, hace daño a sus enemigos, hace daño a sus vecinos y, por sobre todo, hace más daño a la gente "que quiere".
Hay conocimiento pleno de tantas cosas malas que hace el hombre; tantas consecuencias que afectan a la sociedad día a día, y siendo seres racionales, con inteligencia emocional, no es posible que todos entiendan. Siguen habiendo guerras, sigue existiendo la depresión, el suicidio y el odio. Sigue existiendo gente que hace daño por hacer daño, sigue existiendo gente egoísta que solo piensa en sí mismo y en su bien y éxito personal. Sigue existiendo la competición, la comparación, la manipulación, el robo físico e intelectual.
Me impresiona que seamos una raza tan avanzada científicamente, pero tan retrógrada en cuanto a la moralidad y conducta frente a nuestros iguales. Me deprime ver que no avanzamos, que los adultos piensan como niños y actúan como tal, velando por sus propios intereses. Tiran la piedra, esconden la mano, actúan a las espaldas de la gente, sobornan, no se quieren quedar sin pan ni pedazo. Todo va en función de ser uno, sólo uno como individuo único, feliz, de tenerlo todo. Si no está él, está ella disponible para mi. Si no tengo esto, tengo esto otro que suple la función. QUE ASCO. Sólo puedo decir que me da asco esa inconformidad, esas ganas de tenerlo todo. Con razón la gente es infeliz, no extraña .. para nada. Y más asco me doy a mi misma por escribir ahora con tanto odio, y es que no me considero infeliz y espero no hacer ni haber hechonnunca daño a quienes quiero, pero no hay cosa más intolerable, irritante y decepcionante que ser un peón manipulado en el juego de ajedrez ajeno.
Ahora, no encuentro tan idiota la Utopía de Tomás Moro .. es posible imaginar esa isla, en donde todo, simplemente, funciona. Claramente el hombre tiene sueños utópicos, porque no quiere vivir nunca más en esta realidad basura de daño constante y poco amor a la vida, las personas y las cosas pequeñas que ésta trae.
El hombre, como raza, puede llegar a componer las piezas de música más maravillosas, puede dominar la ciencia al punto de lograr la clonación de tejidos y órganos, puede un país moverse entero frente a una catástrofe y demostrar solidaridad. Se descubrió la electricidad, se crearon los autos, el teléfono y las redes sociales, llegamos a tener sistemas inalámbricos, wifi, gps's. El hombre es brillante.
Pero hay otra cosa en la que también, terriblemente, es brillante. El hombre es cruel, es manipulador, es insensible, cruento, vengativo y desinteresado. Jamás va a haber daño más grande que el daño sicológico que puede provocar el hombre. Es cosa sencilla de mirar cómo se dejan ser a los niños; los niveles de bullying, la cantidad de depresiones, suicidios, patologías que quedan en las víctimas desde pequeñas. El hombre miente, manipula. Éste es un juego de ajedrez en el que la mayoría de los humanos hace trampa y apreta ctrl+z para volver atrás y poder ganar la partida.
Y así es como una especie tan buena, brillante, poseedora de inteligencia y voluntad SE CAE. A lo más profundo, a lo más bajo, superando toda carnicería animal terrible que se pueda presenciar. Porque el hombre hace daño. Hace daño a su medioambiente, hace daño a sus enemigos, hace daño a sus vecinos y, por sobre todo, hace más daño a la gente "que quiere".
Hay conocimiento pleno de tantas cosas malas que hace el hombre; tantas consecuencias que afectan a la sociedad día a día, y siendo seres racionales, con inteligencia emocional, no es posible que todos entiendan. Siguen habiendo guerras, sigue existiendo la depresión, el suicidio y el odio. Sigue existiendo gente que hace daño por hacer daño, sigue existiendo gente egoísta que solo piensa en sí mismo y en su bien y éxito personal. Sigue existiendo la competición, la comparación, la manipulación, el robo físico e intelectual.
Me impresiona que seamos una raza tan avanzada científicamente, pero tan retrógrada en cuanto a la moralidad y conducta frente a nuestros iguales. Me deprime ver que no avanzamos, que los adultos piensan como niños y actúan como tal, velando por sus propios intereses. Tiran la piedra, esconden la mano, actúan a las espaldas de la gente, sobornan, no se quieren quedar sin pan ni pedazo. Todo va en función de ser uno, sólo uno como individuo único, feliz, de tenerlo todo. Si no está él, está ella disponible para mi. Si no tengo esto, tengo esto otro que suple la función. QUE ASCO. Sólo puedo decir que me da asco esa inconformidad, esas ganas de tenerlo todo. Con razón la gente es infeliz, no extraña .. para nada. Y más asco me doy a mi misma por escribir ahora con tanto odio, y es que no me considero infeliz y espero no hacer ni haber hechonnunca daño a quienes quiero, pero no hay cosa más intolerable, irritante y decepcionante que ser un peón manipulado en el juego de ajedrez ajeno.
Ahora, no encuentro tan idiota la Utopía de Tomás Moro .. es posible imaginar esa isla, en donde todo, simplemente, funciona. Claramente el hombre tiene sueños utópicos, porque no quiere vivir nunca más en esta realidad basura de daño constante y poco amor a la vida, las personas y las cosas pequeñas que ésta trae.
lunes, 17 de junio de 2013
SE BUSCA
Se buscan amigos, se buscan personas, se buscan lugares bonitos. Se busca tranquilidad, se busca saber, se busca creer en los demás, creer en uno mismo, creer en el destino y en el más allá. Se busca calma, se busca euforia, se buscan sensaciones. Se busca originalidad, diferencia, marcar tendencias, destruir prototipos y generar algo novedoso. Se buscan abrazos, besos, risas, lágrimas, caldos de cabeza y perdones. Se busca el amor, el cariño, alguien a quien darle todo. Se busca abrir el corazón, entregarse en cuerpo y alma. Se busca la paz interior, un recuerdo tranquilizante, una fotografía que te haga recordar buenos momentos. Se busca tener memoria para nunca olvidar las cosas increíbles que un día cualquiera pueden suceder, se busca entender, comprender. Se busca saberlo todo. Se busca la caridad, se busca el ser querido, se busca alguien que te mire y te comprenda. Se busca más amor y menos odio. Se busca música, cine y literatura. Se busca un buen momento junto a los amigos. Se busca comer algo rico, reír y fumar sin darse cuenta del correr del tiempo. Se busca envejecer siendo felices, se busca recordar una juventud provechosa y entretenida. Se busca mirar con cariño el pasado, vivir a fondo el presente y tener grandes expectativas para el futuro. Se busca estudiar para ser alguien exitoso, alguien que ama lo que hace sin importar ingresos monetarios. Se busca formar familia, tener un hogar. Se busca a alguien especial. Se busca agradarle a la gente, ser chistoso, ser acogido y querido. Se busca ser el mejor en lo que se hace. Se busca apreciar los mínimos detalles. Se buscan tantas cosas, algunas a las que hay que ponerles empeño, otras que se encuentran cuando menos lo esperas, otras que siempre estuvieron ahí. Se buscan cosas complejas, pero sobre todo, buscamos cosas sencillas que nos hagan ser felices día a día, sin pensar en el futuro que nos espera.
lunes, 20 de mayo de 2013
la crisis
La crisis del escritor es la más temida. Un escritor en crisis es un escritor que aparte de no producir nada, no expresa nada, no libera nada y no siente mediante sus propias letras lo que le acontece.
Personalmente, temo feacientemente a la crisis. Me costó tanto aprender a liberarme mediante las letras en este simple blog que no podría imaginar no volver a escribir nada más. Sobre todo, aumenta mi nerviosismo, porque veo que acontecen cosas, que pasan penas, que río incesantemente, que vivo cosas nuevas, pero mi imaginación está dormida.
Escribir esto, claramente no cuenta como una salida de la crisis. Estoy recién en el pre-operatorio de mi mente, ese minuto en el que hay que hablar los últimos detalles con el doctor para planificar bien qué se hará al interior de esta cabeza llena de emociones sin liberar.
No hay nada peor que la sequía. Cualquier sequía. Para mi, la más terrible es la sequía de ideas. Cuando material hay, material en bruto y no soy capaz de explorarlo, conocerlo y explotarlo para contarlo y compartirlo mediante mis escritos. Y no es que me sienta en deuda con nadie, solo me siento triste conmigo misma porque no soy capaz de sentarme en soledad un minuto y forzarme a mover mis manos para poner algo en el papel.
Alguien hace poco me dijo que no había nada peor que dejar que "la imaginación fluya y llegue cuando tenga que llegar". Yo solo me reí. Pero claramente, tenía razón. Si pretende el escritor vivir de esto no puede pretender esperar esternamente el "atacaso artístico". Esta es nuestra herramienta, este es nuestra terapia, nuestro desahogo, pero también es nuestro trabajo y nuestra forma de vida.
Forma de vida que si no se desarrolla correctamente no va a llegar a ninguna parte; como un vegano que se de ciertas pequeñas libertades.
Temo la crisis y en vez de expresar mi temor en palabras lo expreso en lágrimas; cientos de lágrimas que corren por mi cara como un niño chico que se cae fuerte al suelo y le duele. Porque duele, duele el alma, duele el pecho porque no aguanta más.
No hay nada peor que una crisis, nada. No hay nada peor que caminar en la tormenta sin paraguas y sin lugar techado para llegar. No hay nada peor que llorar sin entender y angustiarse hasta no poder respirar.
Personalmente, temo feacientemente a la crisis. Me costó tanto aprender a liberarme mediante las letras en este simple blog que no podría imaginar no volver a escribir nada más. Sobre todo, aumenta mi nerviosismo, porque veo que acontecen cosas, que pasan penas, que río incesantemente, que vivo cosas nuevas, pero mi imaginación está dormida.
Hibernando, hace ya muchos meses.
Escribir esto, claramente no cuenta como una salida de la crisis. Estoy recién en el pre-operatorio de mi mente, ese minuto en el que hay que hablar los últimos detalles con el doctor para planificar bien qué se hará al interior de esta cabeza llena de emociones sin liberar.
No hay nada peor que la sequía. Cualquier sequía. Para mi, la más terrible es la sequía de ideas. Cuando material hay, material en bruto y no soy capaz de explorarlo, conocerlo y explotarlo para contarlo y compartirlo mediante mis escritos. Y no es que me sienta en deuda con nadie, solo me siento triste conmigo misma porque no soy capaz de sentarme en soledad un minuto y forzarme a mover mis manos para poner algo en el papel.
Alguien hace poco me dijo que no había nada peor que dejar que "la imaginación fluya y llegue cuando tenga que llegar". Yo solo me reí. Pero claramente, tenía razón. Si pretende el escritor vivir de esto no puede pretender esperar esternamente el "atacaso artístico". Esta es nuestra herramienta, este es nuestra terapia, nuestro desahogo, pero también es nuestro trabajo y nuestra forma de vida.
Forma de vida que si no se desarrolla correctamente no va a llegar a ninguna parte; como un vegano que se de ciertas pequeñas libertades.
Temo la crisis y en vez de expresar mi temor en palabras lo expreso en lágrimas; cientos de lágrimas que corren por mi cara como un niño chico que se cae fuerte al suelo y le duele. Porque duele, duele el alma, duele el pecho porque no aguanta más.
No hay nada peor que una crisis, nada. No hay nada peor que caminar en la tormenta sin paraguas y sin lugar techado para llegar. No hay nada peor que llorar sin entender y angustiarse hasta no poder respirar.
domingo, 7 de abril de 2013
calles y esquinas
Qué secretos albergan las calles
pendientes de cada detalle que ocurre
Mirando con ojos de cemento
a cada transeúnte que pasa
amores, desamores
música, armonía, viento, hojas
Cada esquina posee su propia novela
miles de historias entrelazadas
acontecimientos brutales
lágrimas, risas, pasos lentos
mi historia, la tuya
y la de cientos almas desconocidas.
martes, 2 de abril de 2013
Olor a sal, sabor a recuerdos
Es la brisa marina
Aquella que genera la nostalgia más pura
La que te trae a mi memoria
Como estrellas que se arriman a las rocas.
Soy una medusa que perdió su rumbo
Y llegó sola a la orilla de la playa.
Soy un niño perdido entre la multitud
La gota de lluvia que cae sola antes de tiempo.
Cantan sirenas enamorando marineros
Cantan los grillos buscando a su par
Y canta mi mente
Junto al corazón
Pero son solo recuerdos;
Recuerdos de ti y de mi
Junto a un mar que nunca vimos.
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